El día que te conocí llevabas todo el pelo alborotado, con esa cara de niño malo, me miraste de arriba a abajo y dijíste que sí, que sí, que tú te venías conmigo...
Hace meses me mudé a este ático con Iván. El mundo se hundía a mi alrededor y yo quería salvarme, y salvarlo. Me sentía como Noé, en el corral que instalé en la terraza me hubiera gustado tener una pareja de todas las especies animales. En cualquier caso, no conseguí salvar la pareja que mas me interesaba, la mía.